PRECISAR LA ARQUITECTURA
La conferencia que más me ha impresionado de todas las que han tenido lugar en el transcurso de esta asignatura ha sido la de Luis Martínez SantaMaría. Creo que a través de los proyectos que nos explicó nos hizo participes de su sensibilidad y de su proceso proyectual siempre en contacto con una gran creatividad.
Nos expuso su concepto de arquitectura, identificándolo con la precisión, la forma en que contamos y vivimos la arquitectura. Viendo su trabajo es fácilmente apreciable el cuidado que todo arquitecto debe poner en resolver el problema arquitectónico con una especial concentración en adecuarnos al tamaño y entorno en el que nos situamos. Tan valiosa es la oportunidad que se nos presenta ante un proyecto de viviendas de protección oficial como las que Luis proyecta en Sigüenza como cualquier otra, e incluso esta necesitará en su solución una especial consideración y un mayor esfuerzo creativo.
“Proyectar es precisar” o así lo entiendo yo, porque no sólo podemos precisar un detalle constructivo o una imagen llamativa que defina el proyecto, podemos precisar una idea, afinándola, dejando que vaya fluyendo por el proyecto y la forma en que el proceso se produzca va a quedar patente en el resultado final. Esto quedó muy presente en los proyectos que Luis Martínez expuso. Su arquitectura se percibe en una integración total al entorno, ya sea este un edificio histórico, como en el caso de la ampliación del museo de Teruel, o en un ambiente más hostil como el caso de Sigüenza.
Por último, respecto esta conferencia, me gustaría comentar el concurso del Museo del Carnaval de Cádiz, donde obtuvo el segundo premio. Al final de la conferencia se hizo alusión al proyecto ganador y se comentaron algunas de las diferencias entre ambos proyectos. Me quedé interesada en saber más sobre ese proyecto y me gustaría explicároslo.
El proyecto ganador es de Rafael de Giles.
Primero, me gustaría recordar algunas de las bases que Luis Martínez comentó y que él tenía muy en cuenta para su proyecto:
La primera premisa es la ubicación del museo, sustituyendo un antiguo colegio y en una zona cercana al océano.
Otro punto importante en el desarrollo de la propuesta es el proyecto de un espacio vacío junto al museo, en un contexto en el que las fachadas de los edificios no estaban preparadas para contener ese espacio ni para convivir con él, lo que resolvía haciendo formar parte del espacio la calle existente mediante un tratamiento del pavimento.
Por último, era muy importante la propia idea de ese Museo del Carnaval, que tenía que estar muy asociado tanto a la ciudad como a esta fiesta pero sin transformar el propio museo en una máscara, una anécdota más del Carnaval, es decir, no disfrazar el museo, ya que éste se tiene que entender como lo que es, indistintamente de que en el desarrollo de la fiesta se apropie del espacio del museo.
Bajo estas premisas del concurso, y para todos los que recordéis la propuesta de Luis Martínez, os enseño a continuación la ganadora de Rafael de Giles.
La propuesta trata de apropiarse de la plaza y la calle previa a través del juego de unas telas de colores suspendidas que cuelgan de los edificios como si se tratase de un soplo de aire desde el mar, de forma que estas telas entren en el museo de un torbellino con un aparente desorden. Estas telas son la conexión que se produce del interior con el exterior, Además prolonga la ocupación de esta plaza y a partir de la cual surge el museo, dividiendo el programa en dos ámbitos diferentes: bajo el acceso las áreas complementarias y de servicio, y sobre el acceso las salas temáticas, tiendas y cafetería. La fachada se conforma así de diferentes colores mediante el empleo de las mismas telas que cuelgan.
Creo que este recurso de las telas de colores que conectan el interior con el exterior disfraza otros problemas, como los de las fachadas cercanas. Bajo mi punto de vista es un edificio pensado sólo para la época del Carnaval y que olvida, que aunque se sitúe en Cádiz, la ciudad no sólo es carnaval, y que esta fiesta se produce un día al año mientras que el edificio queda a modo de máscara durante el resto.




















Estas ideas se materializan en una gran cubierta continua a 3,60 m del plano del suelo permitiendo a la última línea de ventanales seguir disfrutando de la vista e iluminación actuales, decisión que obliga a semi-enterrar parte del programa; por tanto será la cubierta la encargada de ir resolviendo las necesidades de luz, de los espacios que acoge bajo ella, horadándose para crear patios (solución tradicional del mediterráneo), extendiéndose para proteger del sol, o tamizándolo a través de los lucernarios, compuestos por vigas en V que buscan una LUZ continua, la cual entra alta y tangencial a estas, siendo una reinterpretación de la luz del edificio de Paredes por su carácter y por la simbiosis entre iluminación y estructura, LUZ Y GRAVEDAD.Respondiendo a la vocación de vestíbulo del conjunto la ampliación se puede recorrer por 4 “itinerarios distintos” : Paseo cubierto de la acequia, Paseo interior-exterior, Paseo exterior de los cipreses y el recorrido interior principal formado por una sucesión de espacios de distinto carácter, que van conduciendo de manera directa a los alumnos hasta el vestíbulo que antecede al aulario y conecta con sus dos ejes de comunicaciones internos. Convirtiendo así el ejercicio diario del acceso al colegio en ritual bañado de luz. 








